
Hosni Mubarak anunció hoy en un discurso televisado su intención de seguir en el poder al menos hasta las siguientes elecciones. Después de dedicar su primera parte de la intervención a criticar el desafío constitucional y los saqueos y anunciar diálogo entre Gobierno y oposición para salvaguardar "el orden" frente al "caos", Mubarak anunció elecciones para septiembre y su decisión de no presentarse, al considerar que su servicio al país ya está cumplido. Eso sí, ha asegurado que no piensa renunciar a sus funciones en estos ocho meses.
La noticia ha causado la indignación de los más de dos millones de personas que, desde este mediodía, se han agolpado en la Plaza Tahrir, según cifras de la cadena árabe Al-Yazeera ante la mirada impasible del Ejército, que no ha actuado en toda la jornada y tampoco tiene pensado actuar durante la noche, pese al Toque de Queda aún vigente en el país. En Alejandría los incidentes se han multiplicado y ya se empiezan a contar los heridos.
Por su parte, el presidente Obama ha felicitado al ejército egipcio por su respeto a estos "tiempos de cambio". Ha reconocido que se abre una nueva era en Egipto y que ha hablado con Hosni Mubarak para empezar desde ya mismo un proceso de conciliación y negociación basado en los principios democráticos, aunque ha dejado claro que no piensa inmiscuirse en los problemas que Egipto debe resolver por sí misma.
El miedo ahora ha pasado a otros países árabes como Jordania, donde el rey Abdulá ha anunciado el cese de su primer ministro en previsión de protestas similares.
